Abril – Calendario Lunático

5 de abril. Actividad Luna Nueva. LIMPIA Y ORDENA TODA LA CASA. TIRA LO QUE NO USAS

¡Qué confusión!
No sé donde empezar
¡Es un caos!
¡Què lío!
Necesito hacer orden

Esto puede decirse tanto de tu casa después de una tarde jugando con tus hijos o después de una fuerte experiencia lo que siente tu mente. Llega un momento que empiezas a mirarte alrededor y piensas cómo te has metido en este lío.

¿Tiene relación el orden exterior con el interior?

Cuando tienes un problema en tu cabeza, decidir no pensar y destinar ese tiempo en ordenar y limpiar tu espacio físico, te puede desconectar de tu desorden interior.

¿No te gusta limpiar y ordenar casa?
¿Te da mucha pereza?

«Los mejores crímenes para mis novelas se me han ocurrido fregando platos. Fregar platos convierte a cualquiera en un maníaco homicida de categoría.» Decía Agatha Christie.

Luego hay el otro extremo: «El objetivo de la limpieza no es solo limpiar, sino sentir la felicidad que viven dentro de este entorno.» Marie Kondo.

Personalmente me hacen feliz otras cosas, pero te confirmo yo, que no soy ordenada para nada, que siempre he pesando vivir perfectamente en mi caos exterior (e interior)… hasta que un día te das cuentas que pierdes muchísimo.

Primero pierdes dinero, porque nunca encuentras nada y lo vuelves a comprar, luego pierdes tiempo y vas corriendo estresado para recuperarlo (pierdes la cabeza). Y lo peor es que no le veía solución, siempre he pensado que fuera una cuestión genética. Pensaba antes, ahora no.

Poner orden, limpiar, clasificar es sólo un hábito que hay que mecanizar y con el tiempo lo harás sin pensar como ducharte o limpiarte los dientes, hasta puedas disfrutar haciéndolo. Por eso es muy importante adquirirlo cuanto antes y sentirás la necesitad de hacerlo. Cuidar de tus cosas, quedarte solo con lo indispensable, vivir ligero, es hacer orden en tu vida.

De mayor es complicado, pero se puede hacer y mejorar cada día. El hecho de tener un niño te permite volverte a cuestionar y re-educarte eligiendo como quieres ser hoy.

Y después toca hacer orden en la cabeza y allí es más abstracto: las emociones, los pensamientos, los sueños, la estrategia para conseguirlos, los miedos…

PARA PONER ORDEN EN LA CABEZA NECESITAS LAS PALABRAS.

Para explicarlo hablamos del cerebro de un niño en manera muy simple:

El hemisferio derecho se emociona, el izquierdo interpreta el porqué usando las palabras y finalmente archiva la experiencia en la parte frontal.

La parte frontal del cerebro de un niño de menos de tres años está casi vacía porque le falta experiencia. Empieza a llenarse con los “por qués” y con tus respuestas se la estás llenando… por eso es importante darles respuestas lógicas y coherentes, para que tenga orden en su cabeza.

Cuando el niño empieza a contar sus historias, está usando la lógica de la parte frontal, hablando por medio del hemisferio izquierdo que se apela a las emociones del hemisferio derecho. El niño siempre contará las historias que más le emocionan y que también está superando.

Hablando, volviendo a contar su historia una y otra vez, poniendo palabras transmite lo que tiene dentro y, si tiene la suerte de tener a alguien que le escuche sin juzgar, tendrá más facilidad en contar su verdad. Y si tienes la super suerte de encontrar a alguien que, en lugar de darle sus respuestas, sepa hacerle preguntas para escavar más a fondo… pues, esto le habrá permitido clasificar y ordenar su experiencia.

En definitiva, ORDENAR LIMPIAR Y CLASIFICAR LO QUE TENÉIS. Esto debería ser el principio de un hábito y aprender a vivir con orden:

  • Jugar a una cosa a la vez.
  • Cada juguete en su sitio por categoría.
  • Poder ordenar solo.
  • Cuidar de su material sin estropearlo.
  • Antes de su cumpleaños o Reyes, sacar todo lo que tiene y tirar lo que no usa para dar lugar a cosas nuevas.

Y para ordenar sus emociones:

  • Déjale hablar
  • Escúchale sin juzgar
  • Hazle muchas preguntas
  • Guía las preguntas (¿qué sientes? ¿por qué? ¿qué podemos hacer?)
  • Soluciones siempre en los límites (no hago daño a mí, ni a los demás, ni a las cosas).

  • A veces puede que no quiera hablar sobre algunos temas, puede que no quiera poner orden. No hay que forzar, a veces no sabe lo que le pasa. Hablaremos más adelante sobre esto.

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